domingo, 25 de enero de 2009

Los profesores del Seikatsu Gakuen



Tal y como prometí, hoy voy a hablar sobre el Seikatsu Gakuen. Precisamente, comentaré mi relación con el equipo directivo y los profesores que aquí ejercen.

Aquí están:


Directora, Seikatsu Yukino: No la conozco demasiado, eso se debe a que casi nunca piso el despacho del director ^^U. Aun así lo poco que la conozco me parece una buena mujer.

Subdirector, Watanabe Tamaki: Me encantan los eventos estrafalarios que confecciona, gracias a él las excursiones siempre son divertidas, aunque a veces se ponga un tanto serio y estricto.

Enfermero, Koshikawa Soichiro: Me cae muy bien, una vez que me pegué un golpe en gimnasia, me llevaron a la enfermería y pude conocerle más allá de los rumores sobre él que me llegaban. Al principio se puso bastante nervioso, tal y como me habían avisado, pero después ya se fue soltando y resultó ser un hombre muy agradable.



Profesora de literatura, Aizawa Megumi: Me parece una profesora excelente, me encantan sus clases y no sólo porque me guste la asignatura, sino porque ella es una señorita muy tranquila y amable y sabe resolver las dudas de sus alumnos sin revisar los libros de texto, por lo que se demuestra su nivel. Suelo acudir al club de literatura con regularidad y puedo asegurar que se aprende mucho con ella.


Profesor de matemáticas, Takatsuka Sosuke: Realmente me asustan un poco los cambios de humor que tiene, pues dentro del aula es un señor muy serio y después fuera, es el hombre más divertido del instituto (con perdón del profesor de sociales). Me gustan sus clases, y aunque las matemáticas no sean mi fuerte, gracias a él lograron interesarme un poco más.



Profesora de inglés, Toshiro Eri: No tengo nada en contra suya, es más, me agradaría mucho si fuera nuestra tutora, pero no sé por qué nunca le conceden el puesto. El por qué de que no me guste demasiado es debido a que a veces en vez de dar materia, se pasa la clase ayudando a los alumnos con sus problemas personales. Esto estaría genial, repito, si fuera la tutora, pero ya que no lo es me gustaría que nos enseñase más inglés y menos “relaciones culturales”: (Ahora entiendo por qué me llaman empollona ._.)



Profesor de sociales, Motoyuki Ken: Es, en mi opinión, el mejor profesor de todos los del Seikatsu. Sabe inculcarles sus conocimientos a los alumnos y a la vez divertirlos, le admiro mucho por eso. Verdaderamente ha hecho que sienta pasión por las ciencias sociales.



Profesor de biología, Takamori Yusuke: Pese a que es un maestro muy simpático e inteligente, a veces sus clases resultan un poco desagradables, como por ejemplo ese día que nos hizo diseccionar una pobre ranita T.T. En fin, pero eso se pasa mirándolo a él ^//^, que conste que no estoy en su club de fans, pero he de reconocer que es muy guapo.


Profesor de física, Naruse Eisaku: Creo que soy una de las pocas capaces de seguir sus clases, ya que se da mucha teoría y es difícil seguirlo. Si no estudias mucho es bastante improbable que apruebes con él, pero en fin, creo que es un buen tipo.



Profesora de gimnasia, Fuyuki Mina: Nada más verla, me pongo alegre. Ella es el entusiasmo en persona, y hace que intentes esforzarte al máximo en su asignatura, y en todo en general. Además, me gusta que premie el esfuerzo.


Profesor de lengua, Tsujiai Kyôya: Es el maestro más serio de todo el Seikatsu, y el más odiado también, pues he oído por ahí que alguien está planeando acabar con él…Espero que esos rumores sean falsos, porque yo a Tsujiai-sensei, aunque no sea mi profesor preferido, no le desearía la muerte por nada del mundo… T.T


Profesor de español, Serizawa Kazuo: Me gusta esta clase, aunque he de decir que me lío bastante con las conjugaciones de verbos española… ¡tienen tanto vocabulario! Pero por lo demás, el profesor Serizawa me cae muy bien. Gracias a sus clases estoy aprendiendo muchas costumbres españolas ^^.

viernes, 23 de enero de 2009

Mi familia

Mi familia es una bastante influyente en Japón, como dije en la anterior entrada. Controla unas grandes empresas en el país, y por consecuente tenemos mucho dinero y poder. A continuación voy a exponer a los miembros familiares más cercanos a mí en estos momentos, para que podáis conocerlos algo mejor.


Sr. Soichiro Tsuruya: Éste es mi padre. Por su aspecto ya podréis deducir que se trata de un hombre serio y exigente. Se toma su trabajo muy en serio, y siempre está pensando en cosas laborales. No os dejéis engañar. Soichiro antes no era así. Es cierto que siempre estaba trabajando y resolviendo asuntos empresariales, pero al menos nos miraba a la cara. Sin embargo, desde que murió mi madre, él hace todo lo posible por no tener que hablar con nosotros directamente. Realmente no es que sea un mal hombre, sé que nos quiere a mis hermanos y a mí, pues aunque se moleste en ocultarlo, estoy al tanto de que mantiene conversaciones con la sirvienta, Sachiko, muy a menudo. Pregunta sobre nosotros, qué tal estamos y cómo llevamos los estudios, etc. Creo que él aun no ha superado del todo lo de mi madre, pero la última vez que lo vi, antes de empezar tercero, parecía algo más animado (dentro de lo que cabe). Espero que pronto se recupere y pueda llevar una vida feliz. Francamente no espero que recapacite y se vuelva un señor más sociable y cariñoso, nunca lo fue y nunca lo demostró, pero sinceramente le deseo lo mejor, pues es mi padre y lo quiero a pesar de todo.



Akira Tsuruya: Akira es mi hermano mayor. Actualmente tiene 20 años y está estudiando en la universidad de Todai, donde aspiro a ir yo el año que viene. Él ha heredado todo de mi padre, desde la forma de actuar hasta las posesiones generales. No en vano es él quien está destinado a gobernar sobre las empresas Tsuruya. Akira es serio y calculador, y a pesar de ser inteligente, siempre fue el dinero el que reinó en su vida. Se mostró indignado al no conseguir la plaza en el Seikatsu, y acudió a mi padre y a sus billetes, como de costumbre cuando tenía algún problema. Después de chantajear al director del centro y pagarle una suma importante de dinero, Akira obtuvo su plaza en el Seikatsu Gakuen, tal y como él había planeado. Logró graduarse, no sin antes dejar manchado el nombre de los Tsuruya. Todo el mundo estaba al tanto de que no fue por su esfuerzo por lo que llegó a la Todai, precisamente. Dejando atrás los estudios, diré que Akira no solía preocuparse demasiado de Killua y de mi, ni lo hace ahora. Viene de vez en cuando a visitarnos, bueno, la última vez que lo vimos fue cuando yo tenía 15 años. Podéis imaginároslo. De niños era otro tanto de lo mismo, no nos prestaba ninguna atención, pues nos consideraba inferiores a él. Creo que solamente tiene trato con nosotros porque confía en que cuando nos graduemos consigamos unos buenos puestos de trabajo y ampliemos las zonas de empresas Tsuruya. No sé si realmente él nos aprecia o no, pero espero que recapacite y vea que en este mundo hay más cosas que el dinero…su familia siempre estará a su lado.





Killua Tsuruya: Mi hermano menor. Tengo una relación típica entre hermanos que se odian pero se quieren al mismo tiempo. Le tengo un gran cariño a este renacuajo, no en vano es el pequeño de la casa. Killua ahora acude conmigo al Seikatsu Gakuen, este año ha empezado primero y ya tiene novia, cosa que me da un poco de envidia (A Killua siempre se le dieron mejor las relaciones que a mí). Su novia no es otra que Honoka Sadamoto, la hermana pequeña de Taiki. Ellos ya se conocían de antes, pero dudo que bordaran una estrecha relación a sus escasos 6 años de vida. Killua es un chico muy inteligente, pero también aprovechado, no duda en utilizar el dinero para conseguir lo que quiere. Eso sí, si le retan, es capaz de hacer cualquier cosa por no perder. Yo hice una apuesta con él el año anterior. Le dije que no sería capaz de conseguir la plaza en el Seikatsu por sus propios méritos, que tendría que usar los sucios trucos de Akira para asistir al instituto. Él se envaró de tal modo que hincó los codos como nunca había hecho y al final consiguió la plaza sin chantajes. A pesar de ser su hermano, Killua aborrece a Akira. Se lleva muy mal con él y por nada del mundo seguría sus mismos pasos. Creo que es una cuestión de celos por parte de ambos. Killua odia que nuestro padre trate tan bien a Akira, que le de la empresa y todos los bienes, y por su lado, me parece que mi hermano mayor tenía celos de Killua por ser el que ocupó su lugar en el corazón de nuestra madre. Era natural que ella le prestara más atención a Killua que a él, pues era el pequeño y requería más cuidados, pero me da la impresión de que Akira no se lo tomó tan bien como yo. Dando a entender con esto que el renacuajo es un chico bastante orgulloso y materialista, también diré que es una persona muy sensible. No le gusta mostrar sus sentimientos abiertamente, pero cuando tiene que demostrar algo lo hace sin titubear. Eso sí, también es un plasta, molesto, caprichoso, manipulador y quejica, aparte de que se pasa las horas pinchándome, pero bueno, supongo que son cosas de hermanos ^^U.



Y por último me gustaría hablar de mi madre…pero me temo que aun no estoy preparada para hacerlo. Sólo diré que fue una estupenda persona, era cariñosa, amable y muy agradable, se preocupaba mucho por su familia y siempre quería lo mejor para todos nosotros. Verdaderamente era una mujer muy hermosa tanto por dentro como por fuera. Se llamaba Rika, y la recuerdo como la mejor persona que conocí.


Ya está…supongo. Tengo más familia, como mis abuelos paternos de Osaka (los maternos se hayan descansando en paz), aunque no tengo mucho trato con ellos. Sachiko, la sirvienta que vive con nosotros desde que yo tenía 7 años, es una gran amiga y la considero como una tía más. Puede que a veces sea estricta, pero le estoy muy agradecida por todo lo que hace por nosotros. Y nada…en la próxima entrada hablaré de temas sobre el Seikatsu. Me he cansado de hablar tanto sobre mí ^.^.

¡Saludos!



Rina.

jueves, 22 de enero de 2009

Mi vida, contada por mí

Hola a todos. Soy Tsuruya Rina, hija del jefe de las grandes y famosas empresas Tsuruya. Así es como comenzaría a hablar mi hermano mayor, Akira, de 20 años de edad y estudiante de la prestigiosa universidad de Todai. Sé que la primera impresión que esto ha causado ha sido la de que estoy orgullosa de pertenecer a una de las más ricas familias de Tokio, pero, realmente, es todo lo contrario.

Nací en la ciudad de Osaka hace ya 17 años. Mis primeros años de vida fueron los que cualquier bebé podría desear. Me crié entre algodones, rodeada de lujos. Juguetes, criados que me cuidaban a todas horas, la mejor leche del mercado y sobretodo el cariño de mi difunta madre. Ella nos quería más que a nada a Akira y a mí, y dos años más tarde, cuando nació Killua, también a él. Era una vida de ensueño, pero con el paso del tiempo fue estropeándose poco a poco el mundo feliz en el que habitaba.

Todo comenzó a mediados de primaria. Al principio me fue bien, los niños eran agradables conmigo y me sentía feliz. El ser hija de gente rica les parecía algo admirable y guay. Sin embargo, una vez que fuimos creciendo, cambiaron de opinión. De pronto empezaron a mirarme con envidia. Muchas veces escuchaba a algunos compañeros cuchichear sobre mí. Ellos pensaban que sacaba buenas notas por influencia de mi padre, que era una consentida y una niña de papá. Lo pasé bastante mal, la verdad. Siempre he sido negativa, tenía miedo de causar malas impresiones, y ese comportamiento me hizo aislarme hasta el punto de llegar a creerme que tenían razón y que yo no servía para nada. Pese a todo, conocí a alguien que me hizo tener confianza en mí misma y pensar con positividad. Fue durante mis vacaciones de verano, cuando tenía alrededor de 8 o 9 años.

Papá dijo que ese verano iríamos a la casa de un amigo suyo. Un tal señor Sadamoto, otro pez gordo japonés. Al parecer, tenía un hijo de mi misma edad y eso me animó un poco. Al menos conocería a un niño en mi misma situación. Él sabría comprenderme. Y así fue. Me hice muy buena amiga de Tai-kun. Todos los días salíamos a jugar juntos, hablábamos sobre cosas en común y nos divertíamos mucho. Tai-kun me enseñó a valorarme más. Me dijo que, pasase lo que pasase, siempre siguiera adelante y no perdiera la esperanza, y que él siempre, siempre, sería mi amigo y estaría a mi lado. Esas palabras me hicieron muy feliz, y recuerdo ese verano como el mejor de mi vida.

Pero a pesar de todo, yo debía regresar a Osaka y a mi antigua vida. Me resigné. Intenté concentrarme en los consejos de Taiki para pensar con positividad. Cuando me derrumbaba, le llamaba y él siempre lograba calmarme y darme nuevas fuerzas. Así seguí hasta que comencé secundaria.

Allí las cosas cambiaron un poco. Había gente, digámoslo así, como de “mi talla”. Seguía habiendo miradas de envidia por todas partes, pero también personas que se me acercaban. Ignoraba si era por puro interés o por si verdaderamente me apreciaban, pero el mero hecho de tener amigos a mi lado, me hacía sentir feliz. Poco a poco, logré integrarme en un grupo y ser una más.

Entonces, sucedió algo. Fue cuando se acercaban las fechas de graduarse y entrar en el instituto. Escuché a mis padres discutir sobre cuál sería la mejor opción para mí. Planeaban meterme en el prestigioso Seikatsu Gakuen, un lugar donde estudiaban todos los hijos de la gente rica e influyente del país. Mi hermano ya había pasado por ahí, y no fue gracias a sus notas por lo que lo consiguió. Yo no quería que me considerasen igual que él. Me ganaría mi entrada por mi talento y esfuerzo, no por el dinero. Estaba ya harta de que la gente sólo viese dinero cuando escuchaba mi nombre, o dirigirse a mí como “la hija del jefe Tsuruya” no como simplemente Rina. Y con esa idea en la cabeza, comencé a estudiar todas las tardes, noches, cada vez que tenía tiempo. Estaba tan obsesionada con entrar al Seikatsu que no presté atención a la enfermedad de mi madre. Hacía tiempo que se estaba quejando sobre unos molestos dolores de cabeza, pero como ella decía que estaba bien, le resté importancia.

Aprobé el examen de ingreso al Seikatsu. No había hecho falta que mi padre chantajease a nadie, como hizo con Akira. Estaba muy orgullosa de mí misma. Pero justo en ese día me enteré de una horrible noticia: Mi madre había fallecido. Al parecer, tenía un grave tumor cerebral y los médicos no pudieron hacer nada. El mundo se me echó encima en ese momento. ¿Cómo podía haber sido tan sumamente egoísta? Había estado tan concentrada en mis cosas que no le presté la atención que debía. Tal vez…si lo hubiese hecho…

Cuando cumplí los 15, mi padre nos mandó a Killua y a mí a vivir con Sachiko, una de las criadas, en una acomodada casa de Tokio, para así poder estar más cerca de alguien familiar. Obviamente no me creí esa excusa. Mi padre lo único que quería era estar sólo. La muerte de su esposa no había hecho más que sobre obsesionarle con mantener el prestigio de la familia y el triunfo de sus hijos en un futuro. Para el colmo, me enteré de que Taiki tenía novia, y ese hecho no me agradó nada en absoluto. Ya estaba rondándome por la cabeza hace tiempo que yo no consideraba a Tai-kun como un simple amigo. Mis sospechas se vieron confirmadas al ver mi reacción cuando miré una revista para jóvenes donde él y una chica posaban juntos. Pero no quiero hablar sobre eso ahora…ya lo contaré otro día.

El primer curso de Seikatsu no me fue demasiado bien. En cuanto a estudios, era una alumna ejemplar y sobresaliente, pero la gente tenía esa equivocada imagen de mi aún. Taiki cortó con su novia, pero ya hacía tiempo que no hablábamos mucho, pues él hizo nuevos amigos en el instituto, como es natural. Además, no puedo reprocharle nada pues adopté la manía de ponerme roja y tartamudear cuando él estaba cerca.

En el segundo curso me fue algo mejor. Hice dos amigas, Yuuki y Yukari, que se consideraban gente normal. Bueno, tienen gustos algo raros, pero la verdad es que son dos personas maravillosas que me han ayudado mucho. Gracias a ellas logré recuperar un poco las ganas de vivir, y tomé con fuerzas mi antiguo sueño.

Y ahora, en la actualidad, estoy cursando tercer y último curso. Mi hermano Killua se ha incorporado al instituto, y he de decir que aunque muchas veces me moleste, es un gran apoyo tener un familiar a tu lado. He hecho una nueva amiga, Yoshizaki Shizune, y parece que al fin me van las cosas bien. Ojalá que este curso sea el mejor de todos…y una nueva etapa de mi vida comience a florecer.

Bueno, creo que me he pasado un poco escribiendo…^^U es que yo deseo ser escritora algún día…(Como mi padre se entere de esto…)

¡Muchos saludos a mis compañeros del Seikatsu!

Rina.